¿Tiene reservación? Misceláneo

Últimamente he tenido la ocasión de hacer unas colaboraciones en las últimas ediciones de la  revista Sala de Espera.

La revista Sala de Espera, como su nombre indica, se suele encontrar en las salas de espera de los consultorios médico. Muchos conocidos y amigos cuando han visto el artículo “¿Tiene reservación?“, de una vez me han chateado y, al final, todos han coincidido en un “aahhh yo no sabía eso”.

Si no tuviste que pasar por consultorios médicos últimamente, lo cual me alegra mucho, te dejo por aquí el artículo de la Revista Sala de Espera del nº79 de este año 2016 para que lo leas y tome nota del dato.

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¿Tiene reservación?

“Cuando se trata de ir a alguno de los restaurantes más renombrados de la ciudad, es fácil que nos acordemos de hacer reservación para tener nuestra mesa asegurada al llegar y evitar, sobre la marcha, pensar en una alternativa que satisfaga al mismo nivel nuestro paladar.

También hay restaurantes que, en los primeros meses de su apertura o cuando incorporan una novedad destacable, se hacen imposibles de visitar si no es llamando y solicitando una mesa de antemano.

Recientemente, leía en un periódico la queja de un lector escandalizado por un restaurante en el que al hacer su reservación le pedían un número de tarjeta de crédito para el caso de que, llegado el caso, no hiciera uso de su ella.

Las reservas no sólo nos garantizan como comensales una mesa en el restaurante elegido sino que permiten a los restaurantes organizar su trabajo diario (desde las compras y producción hasta el personal necesario para cada servicio), trabajar sus números como cualquier otro negocio y ofrecer un mejor servicio.

Por otra parte, desafortunadamente, los restaurantes se enfrentan a los “no shows”, es decir, comensales que previamente han solicitado una mesa y luego no aparecen, lo que supone una pérdida económica para el restaurante ya que se dejó de usar la mesa, sin dar la posibilidad de volver a ocuparla con otra persona.

Por eso, cada vez más, los restaurantes implementan sistemas de reservación con toda una política de cancelaciones, para, si no evitar, al menos minimizar el “no show”. Entre estos sistemas, los más frecuentes son el cobro de una señal por comensal o pedir el número de tarjeta de crédito al que cargar la penalidad en caso de no hacer uso de la mesa.

Al igual que hacemos reservas para ir a un hotel, comprar boletos aéreos,… como comensales, deberíamos hacer de la reservación un hábito antes de visitar un restaurante, porque “¿tiene reservación?” se comienza a convertir en la pregunta más frecuente cada vez que ponemos el pie en un restaurante en nuestra ciudad.”


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